Orfandad

 

Orfandad (1)

ORFANDAD

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En una tienda de cualquier calle de mi tiznada ciudad, un niño andrajoso, casi desnudo, ingresa a una panadería, y acercándose a una alta vitrina, contempla con lastimosa mirada, un  pastel apetitoso, y empinándose para ser visto, pregunta con temor: -¿Cuánto cuesta ese pastel?- Y una voz indolente le contesta: – En la pizarra está el precio.- Y el pequeño que  no sabe leer, todo ojos, todo tristeza, mira en derredor suyo,  como buscando ayuda. Luego saca de sus mugrosos bolsillos, una moneda; una sola moneda de  S/. 1.00 (un sol). Y pregunta de nuevo: -¿ Cuánto cuesta ese pastel ?- Y una voz impaciente le responde:- S/. 5.00 (cinco soles) muchacho. Y el pobre niño apretando en su mano su única moneda de S/. 1.00 (un sol), se aleja cabizbajo hacia la calle, a sentarse en el dintel de alguna puerta, como si le pesaran demasiado los ocho años que lleva sobre su piel.

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En la oscura avenida, la gente va y viene, distraída; los omnibuses echan su estela de veneno al pasar, y el vendedor de revistas se dispone a cerrar su puesto. Pero el chiquillo inadvertido para todos, se acurruca en una puerta de la noche, con hambre y sin niñez.

Apretado en su rincón, está llorando.  Aún tiene en su puño cerrado, la moneda de S/.1.00 (un sol).

Pasan bromeando los estudiantes.

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Los cansados obreros regresan a sus hogares, mientras las bocinas se remedan.  Ruedan las colillas de cigarro, empujadas por el frío viento.  Un borracho solitario se tambalea en una esquina entre luces de avisos que parpadean. Pero nadie ha visto al pequeño vagabundo, que no conoce mesa, ni cama, ni madre. Y ahora ha dejado de llorar para dormirse con su hambre.

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De mi poemario

«Jardines de antaño»

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Amada poesía

 

Amada poesía (1)

AMADA POESÍA

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¿Quién eres tú poesía?

Oh, blanco sueño de Abril,

con hojas desmayadas

en los senderos.

Pálida luz que se inflama

en mi pecho;

dulce, inagotable

eres tú poesía.

♥♥♥♥♥♥♥

Silencio que me llamas

hacia bosques de misterio;

manita extendida 

que ruega

por un minuto de mi alma;

ave azul

que me rozas con tus alas;

todo eso y aún más

eres poesía amada.

♥♥♥♥♥♥♥

Dulce cantar de gaviota

que se perdió en la playa.

Olas que se lamentan

con dolor de anochecer.

Vienes como silenciosa daga

y atraviesas

la cortina de mis lágrimas,

¡Poesía, poesía!

¡que te has clavado en mi alma!

♥♥♥♥♥♥♥

¿Y qué más puedo decirte

en esta hora aciaga,

en que te abrazo y te me escapas?

¿Hacia qué bosques?

¿Hacia qué distancias?

Oh ven, poesía amada,

regresa tus pasos humildes

de ninfa extraviada

y regálame las flores celestes

que por la senda derramas.

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De mi Libro

«Por los bosques del silencio»

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